Stone house with mountain backdrop in Papigko, Zagorochoria, in autumn..

Zagorochoria en otoño: un viaje a la Grecia de piedra, montaña y alma

Más allá de las islas: un norte que sorprende

Grecia no es solo playas ni islas. A veces basta con alejarse del azul del mar y mirar hacia las montañas para descubrir otro país. Así comenzó nuestra escapada al norte de Grecia, una ruta por Epiro que incluyó una visita a las aguas termales de Aridaia, unos días en la vibrante Tesalónica y, como joya del viaje, un recorrido por Zagorochoria, una región montañosa con 46 pueblos tradicionales que parecen sacados de otro siglo.

Vitsa: nuestra base entre montañas

Desde Tesalónica, tomamos la autopista Egnatia Odos y en poco más de tres horas llegamos a Vitsa, donde nos alojamos en un hotel pequeño, cálido, con vistas a los valles del Epiro. Al llegar, supimos que estábamos en un lugar especial. Era finales de octubre, y la temperatura rondaba los 25°C, perfecta para caminar sin prisa, respirar hondo y dejar que el paisaje hablara.  Leer más aquí

Vista panorámica desde Vitsa, con casas tradicionales de piedra y montañas cubiertas de bosque en otoño.

Desde Vitsa, el paisaje se despliega como una pintura viva. Un balcón al corazón montañoso de Epiro.

Colores de otoño que pintan el alma

Los bosques estaban teñidos de verde, marrón, rojo y naranja. Cada curva del camino ofrecía un nuevo cuadro. El otoño en Zagorochoria es un espectáculo silencioso, con una luz suave que hace todo más intenso, más íntimo.

Monodendri y el abismo del Vikos

Nuestra primera excursión fue a Monodendri, uno de los pueblos más emblemáticos de Zagori. Paseamos por sus calles de piedra y caminamos hasta el mirador de Oxia, desde donde se abre el imponente cañón de Vikos, el más profundo del mundo en proporción a su ancho. Frente a esa inmensidad, el tiempo se detuvo. Leer más aquí

Vista panorámica del cañón de Vikos desde el mirador Oxia en Zagorochoria.

Desde el mirador Oxia, el cañón de Vikos se abre como un abismo silencioso. Uno de los paisajes más impactantes de toda Grecia.

Aristi y el río de cristal

Al día siguiente fuimos a Aristi, un pueblo rodeado de montañas y bosques. Desde allí hicimos rafting en el río Voidomatis, cuyas aguas transparentes revelan cada piedra del fondo. La experiencia fue mágica: avanzamos en silencio, rodeados de árboles, aves y paz. Leer más aquí

Kolympithres: piedras, agua y vistas únicas

Entre Aristi y Papigko visitamos las Kolympithres (Ovires), formaciones naturales de piedra que en verano se llenan de agua. Aunque en otoño estaban casi secas, los niños aprovecharon para hacer parkour entre las rocas, explorando con alegría. Desde allí, las vistas a Mikro Papigko eran inolvidables.

Formaciones rocosas de las piscinas naturales Kolympithres (Ovires) entre Papigo y Mikro Papigo.

En otoño, las Kolympithres se convierten en un parque de aventuras natural. Los niños lo disfrutaron como un juego entre rocas.

Papigko y Mikro Papigko: un adelanto

Pasamos por Papigo y Mikro Papigo, pero decidimos guardar la visita profunda para otra ocasión. Paseamos, sacamos fotos y disfrutamos de la atmósfera tranquila. Leer más aquí

Calle empedrada con taberna otoñal y gran árbol en el centro del pueblo de Papigo, Zagorochoria.

En Papigo, el otoño se sienta a la mesa. Entre parras rojas, piedra y la sombra de un plátano centenario, cada rincón invita a quedarse un rato más.

Sabores de la tierra

La cocina local fue otro descubrimiento. Probamos las pitas de hierbas, el queso feta artesanal, el cabrito al horno y dulces con nueces y miel. Comer en Zagorochoria es entender su historia a través del sabor, con ingredientes de la tierra y recetas que perduran.

Puentes de piedra: arte y memoria

De camino, cruzamos el puente de Kokkorou, uno de los muchos puentes de piedra arqueados que conectaban los pueblos. Construidos entre los siglos XVIII y XIX, hoy son símbolos del pasado que siguen en pie con dignidad.

Vista panorámica de casas de piedra rodeadas de montañas en Zagorochoria durante el otoño

Entre tejados de pizarra y montañas infinitas, Zagorochoria nos envuelve con calma y belleza natural.

Una Grecia que se queda contigo

Zagorochoria es naturaleza, historia y autenticidad. En invierno, los pueblos se visten de blanco; en primavera, de flores; en verano, de frescura. Para quienes ya conocen las islas y buscan algo distinto, este rincón de Grecia es un regalo. No hace falta planear mucho. Solo llegar, abrir los sentidos y dejarse llevar.

A nosotros, Zagorochoria nos habló al oído. Y todavía seguimos escuchándola.

Descubrí más historias, rincones y sabores de Grecia en los próximos capítulos de nuestro viaje por Epiro.
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